DOJOMIERDAGA .
Cada gesto impresentable en la conversación perdida, que quiso ignorar nuestro buen fondo, en especial el Suyo, por que a mí no me engañabas. Ahora manipulas todo en tu puta película barata, como todo un mierda. Pero te digo algo: No eres Monet. No sabes pintarla, ni lo sabrás. Tu poesía ya de por sí es un asco. Una repetidora, como tú. No aprendes de tu mierda. El Loco, el afectado eres tú. No eres especial. Eres un pobre diablo. Te faltan ingredientes. Sólo tienes el ácido que necesitas para el golpe de esas palabras. No serás el único “Maestro” que lo capte y lo fabrique oculto tras el auricular del teléfono de tu corazón herido, agujereado, como el argumento moral y tus marcadas enumaciones pletóricas que se rinden de envidia. No serás el único “Escritor” enamorado de su propio ombligo, en tu gran panza como la tierra donde se oculta la tarántula, que caza por las noches irresistibles del veneno, que te vuelven fantasma de tus fracasos. Pero más allá de eso, me evanesce tener la maldita razón. Virtud que se perdió en la calva descomunal de tu cabeza, que se perdió con tu cabello…
y digo en tu cabello de escritor pusilánime,
combatiendo para sentir autocompasión de tí mismo, so mierda.
Esperando la paloma que lleve amarrado en la pata
un mensaje dulce de la muerte en cada verso escrito,
en cada embestida del toro que sangra en la noche,
y digo tus noches de escritor barato, homosexual y barato;
que golpea una tecla y cree que suenan las campanas de Roma.
Matrimonio incompatible, escritor de mierda,
porque el deseo es un agujero como el que tu ano tiene,
y digo tu ano bisexual, del que entra y sale algo más que mierda,
que es el reflejo de tu dignidad misma,
de tu realidad misma de la que no podrás escapar por más que se distraigan las bestias.
Cada vez que me insultas es cada vez que escribes,
cada vez que pides perdón cuando respiras.
No voy a prestarte sus ojos para que te los comas como nueces
tus versos llenos de psicología de la pérdida y el daño,
manipulados a tu antojo,
serás maricón escritor de cuentos,
de cuentos colegiales resentidos,
no vas a elevarte con eso.
Tu vida no es un poema
es un farsa que no puede ser poética,
tu vida me la sé
como sé tus mentiras y tus plagios
que aquí no se denuncian… por ahora.
escrito por Rodolfo Navarrete